Aproximación a un poeta
Por Elga Pérez-Laborde
Su fijación es el miedo que oscila entre la indolencia y la vanidad. Miedo de vivir, miedo de hablar, miedo de la gente que teme pensar, miedo del siglo XX, de darse y de pedir. Pero no de soñar y por fortuna sueña poemas. ”Cuando el poeta quiere encontrar algo se echa a dormir”. Antiaventurero y viajero imaginario; optimista y suicida latente (“los patanes no se suicidan ni son alcohólicos”). Escribe lo que le dicta su propio yo: “el que trato de alcanzar en esta lucha entre mí mismo y mi poesia”. Ama ser poeta para hacer conjuros contra el mal, contra el universo que se deshace; para sobrevivir contra todas las miserias.
“Para mí la poesía es la lucha contra nuestro enemigo el tiempo, y un intento de integrarse a la muerte, de la cual tuve conciencia desde muy niño, a cuyo reino pertenezco desde muy niño, cuando sentía sus pasos subiendo la escalera que llevaba a la torre de la casa donde me encerraba a leer. Sé que la mayoría de las personas que conozco y conocemos están muertas, creen que la muerte no existe o existe sólo para los demás. Por eso en mis poemas está presente la infancia, porque es el tiempo más cercano a la muerte, y no canto a una infancia boba, en donde está ausente el mal, a una infancia idealizada; sé muy bien que la infancia es un estado que debemos alcanzar, una recreación de los sentidos para recibir limpiamente la admiración ante las maravillas del mundo. Nostalgia sí, pero del futuro, de lo que no nos ha pasado, pero debiera pasarnos”.
Jorge Teillier escribe así de sí mismo. Le cuesta menos que hablar. “Hablar es demasiado”, dice cuando empezamos la entrevista con miedo, con miedo de los dos. Yo con temor de tratar de hacerlo hablar, de meterme en su mundo tan sensible, de ver que anda con el dolor a flor de piel, de arremeter a alguien que se ve tan vulnerable, tan como desnudo del alma. Y él con sus muchos miedos, tratando de asomarse desde el fondo de sí mismo a través de un lenguaje que le queda grande y chico a la vez. !Tiene tanto que decir! !Y yo tendría tanto que preguntarle! Y todo lo tenemos en contra. EI tiempo y las palabras. Pero hacemos un esfuerzo y yo por el mismo miedo ataco de frente:
—¿De qué tienes miedo?
Me asusta ver que la gente es tonta. Yo soy también bastante tonto. Tengo miedo a la crueldad. ?Lees los diarios? ayer leí con horror cómo un hombre fabricó las circunstancias para matar a un muchacho de diecisiete años por robarle un pan de mantequilla ... Una especie de Marqués de Sade ... ?has leído al Marqués? ... Uno está a merced de gente desatinada y uno mismo a su vez obra de verdugo ...
Un poeta es un ser extraño, distinto, que ensaya vivir como un hombre común y corriente. Por eso se casó tres veces a la fecha y de su primera mujer tiene dos hijos. “Mi hija me va a dar un nieto de regalo de Pascua. Vive en Peru”, me informa y me sorprende. No puedo imaginarlo de abuelito, con su aspecto de adolescente un poco trasnochado.
Nació en Lautaro, «al lado de Temuco, tierra de poetas. Yo creo que la lluvia tiene la culpa, recoge, obliga al silencio. La lluvia y el fuego traen memorias, ecuerdos...”
Su hija de dieciocho afios, que vive en Peru y lo hará abuelo, estudia matemáticas. “Ella es un ser poético. Mi hijo tiene 20 y está en Rumania, donde estudia agronomia”.
—¿Te afecta estar lejos de ellos?
No, más bien veo con temor el amor absorbente de los padres. Creo que a los hijos hay que tratarlos como en los cuentos de hadas; los mandan al bosque a matar a un monstruo y traer mucho oro ... Estoy preocupado por las madres crueles ...
—?Tu mamá era cruel?
!Nooo! Yo era el regalón, para envidia de mis hermanos ...
—?Te cuesta menos escribir que hablar?
Me cuesta mucho escribir, porque es un proceso de desdoblamiento ... Tú te dirás que nadie me obliga, pero me sentiría muerto si dejara de escribir, es como privarse de sueños ... El psiquiatra te los quita ...
—¿Qué sueñas?....
¿Tú me los quieres quitar?
—No, sólo quiero saber tus inquietudes, tus motivaciones, tus dolores.
Soy alcohólico ... bueno, fui alcohólico. Ya no; hace tres meses que no tomo ... Tú sabes, es una enfermedad ...
—¿Por qué? Hablame de ti ...
No me gusta tener amigos, sólo compañeros de juego. Tomo porque no tengo tiempo, el alcohol contrae el tiempo ...
—¿No preferirias estar lúcido?
Prefiero no estar lúcido ... Tú sabes, el aburrimiento, el tedio.
Bebo cuando no estoy en loque me gusta ...
—¿Qué te gusta?
Leer. Leo por leer. Leo de todo. Tú que eres periodista debes sabe lo que dijo MacLuhan: el mensaje es el medio. Me dio rabia descubrir eso ... Me carga ese gallo. Me di cuenta que leo por leer, que la motivación no está en el contenido, sino en la mecánica de leer ... Veo películas viejas cuando veo televisión. Me interesan para reconstruir cosas, recuerdos. Me gusta mirar para atrás, pero eso no quiere decir que no me guste el progreso.
Jorge vive con Cristina, su tercera mujer, pintora retratista aficionada al tarot ...
—¿Ella te ve las cartas?
No quiere ... En cambio me labios vio Sheela, una experta que me predijo un dinero, un viaje y un peligro ... el dinero y el viaje lIegaron con los Juegos Florales.
—¿Te interesa la magia?
Como forma literaria. Tienen la misma raíz la magia y la poesía.
Creo que algunos poetas pactaron con la naturaleza. Hicieron conjuros. Todos los pueblos tienen un poeta; es práctico. Entre los esquimales saben encantamientos para cazar focas; saben hacer llover entre los mapuches. Saben pactar con los elementos naturales. Saben, como Orfeo, domar a las fieras con el canto.
—¿Y cuál es tu poder como poeta?
Domar a las fieras . conjurar a los poderes del mal ...
—¿Pero tienes miedo...?De qué más tienes miedo?
EI siglo veinte. Siglo de los slogans. Me da miedo el miedo de la gente. No les gusta pensar. Uno es rebelde sin darse cuenta, no acepta a valores establecidos. Me gusta el dinero, pero me puedo pasar sin él; he aprendido a prescindir ...
—Los poetas por lo general no ganan dinero. ¿Cómo te las arreglas tú?
Con concursos como éstos…
Jorge es profesor. “De historia y pornografía», como dice él.
Pero no le gusta. “No les transmitía lo que quería a los alumnos, y porque creo que lo que les enseñaba no les servía. Creo que no tenía vocación de maestro ... Pero reconozco que es una hermosa profesión. Yo sólo me fijaba en los buenos alumnos, no sabía como captar a los otros ...”
Trabajó durante dieciocho años y hasta hace poco en la Universidad de Chile, en e! departamento de publicaciones. Pero un poeta es un poeta y finalmente cualquier cosa que haga en la vida tiene que permitirle divagar y soñar. Así, soñando y divagando ha escrito ocho libros. “Sobre e! pupitre del liceo nacieron buena parte de los poemas que iban a integrar mi primer libro, Para ángeles y gorriones, aparecido en 1956. Mi mundo poético era el mismo donde ahora suelo habitar, y que tal vez un día deba destruir para que se conserve: aquel atravesado por la locomotora 245, por las nubes que en noviembre hacen llover en pleno verano y son las sombras de los muertos que nos visitan, según decía una vieja da; aquel mundo poblado de espejos que no reflejan nuestra imagen sino la del desconocido que fuimos y viene desde otra época hasta nuestro encuentro ... “, como escribió en el último, Muertes y maravillas.
—¿Y qué sientes ahora, después de los Juegos Florales?
Es molesto ser poeta laureado. La empleada, cuando supo, me llevó un cartapacio de poemas de su marido, un ex-carabinero ...
Antes, ni me cotizaba ...
—Cuéntame algo del poeta ...
Soy antiaventurero. Mis viajes son sólo imaginarios. Por eso creo que no me interesan los viajes espaciales ... Prefiero soñar y anoto algunos sueños. Sueño poemas.
—¿Qué sueñas? Cuéntame algún sueño.
Sueno con la vuelta a un pueblo, que a veces es Lautaro, pero no estoy seguro. Una vez soné que llegaba en verano. Estaban mis parientes y encendían el fuego en la chimenea. Yo subía al segundo piso y allí estaba una niña muy linda que era como para mí. De pronto se ponía vieja, como en Shangri-La, y era porque mis parientes dejaban de atizar e! fuego ... Así, soné un poema. Lo soné entero y lo mandé a Paula. En realidad mandé cuatro poemas –“Siete para un secreto” — La gente no quiere soñar, la autocensura, por eso no lee poesía ...
—¿EI trago te ayuda a soñar?
Bueno, borra cierta inhibición, pero siempre es dañino ...
—Te habrá acarreado muchos problemas ... sobre todo con tus mujeres ...
Las mujeres siempre tienen conflictos. La del pueblo es más sabia, sabe que el que bebe va a llegar a la casa. Claro que a veces se extralimita y le pega, pero ésa es una muestra de amor del marido que no tiene lenguaje ... El chileno no tiene lenguaje. Nos falta expresarnos, somos pobres de expresión. Cuando decimos «tropicalismo» les tenemos envidia a los tropicales. Ellos son mucho más sanos. La mujer humilde ve al hombre que bebe como un niño que anda con sus amigotes ... Las más civilizadas o intelectuales creen que pueden cambiarlo. Se aprobleman.
—¿Y qué mujer sería Ia adecuada?
Francis Jammes repitió algo que dijo Baudelaire y que yo pienso ahora: la mujer que convive con e! poeta debe ser adolescente o prostituta ... Son menos conflictivas ... claro que si pones eso mi mujer va a decir que soy un inmaduro ...
-¿Cómo es tu mujer?
Mi mujer es sensible y encantadora. Ella es estimulante.
-¿Qué edad tienes?
41 anos. Mi cumpleaños lo celebré quebrándome la nariz.
—¿Por qué dices quel/as intelectuales son conflictivas?
La mujer madura y realizada es conflictiva porque tiene su mundo propio y quiere incorporarte ... Uno está entregado al prójimo y éste es algo abstracto ... ¿Sabes? No me gustaría que mi hija estuviera casada con un poeta de verdad ...
—¿Cuáles son los poetas de verdad para ti?
Góngora, Eliseo Diego (se parece a mí en versión mejorada), Baudelaire, Dylan Thomas. A veces leo traducciones y eso me hace sospechar. Pero también leo poetas en alemán aunque no entiendo nada. Puedo sentirlos e invento poemas sobre ellos. Tengo afinidad con los nórdicos ... Es el sur que pesa ...
—Dijiste que tenías miedo dei siglo XX ..
Nos apoderamos de las cosas y después las cosas se apoderan de uno. Yo no quiero tener cosas. Quiero vivir en el siglo XIX en algunos aspectos.
No se percata como habla y habla y ambos nos hemos olvidado del miedo. Nos sentimos amigos y me cuenta cosas y yo me siento contenta de haberlo sacado de su inhibición, contándole mi propio miedo. Y obligándolo a hablar de sus miedos cada cierto tiempo, volvemos a sentimos confiados.
“La humanidad es muy ingrata”, dice. «Les pone nombres a las calles de cualquier hijo de vecino y nadie se acuerda del inventor de la anestesia. ¿Te das cuenta lo que significa eso? ¿Te imaginas ir al dentista sin anestesia?”
—¿También le temes al dentista?
Se sonríe y me dice que no. “Soy dejado, como buen chileno. Mi parte francesa me lo reprocha mucho ...”
Y habla un buen rato con gran orgullo de su ancestro francés. “Estoy muy alegre después de leer una noticia que unos ingenieros franceses ofrecen llevar icebergs desde la Antártida a la Arabia Saudita para hacer un oasis. Creo es un acto poético. Yo lo veo como un 'collage', eso de acarrear icebergs al desierto ... Creo que soy bastante optimista después de todo. A pesar de la tontería, creo que va a triunfar la bondad. Creo que es mejor la belleza y la bondad que e! pesimismo y la maldad ... La gen e nihilista se destruye a sí misma ... Me extraña e! pesimismo de Nicanor Parra. Renuncia a la poesía y renuncia a sí mismo. Admiro su afán experimentador, pero creo que es negativo ... Nunca segundas 'parras' fueron buenas. (5e refiere a sus seguidores). Creo que habrá un movimiento en Chile que hará que los jóvenes descubran a Rosamel del Valle como un verdadero maestro”.
—Háblame de tu mundo afectivo ...
Me da miedo la falta de disponibilidad de uno mismo en la pareja. Yo soy muy egoísta, mezquino. No me gusta pedir y no me gusta dar nada. Soy poco afectivo, poco efusivo. No me gusta prestar libros. No presto cosas. Sólo quiero relacionarme de paso no más con la gente. A veces me enredo, para suerte mía; si no, estada bastante solo ... Les hace mal a los poetas que los consideren niños, se vuelven niños mafiosos ...
—¿Qué haces en un día cualquiera habitualmente?
Escribo cartas a mi familia. Le escribo a un rumano que admira a Teófilo Cid, a quien le debo e! Premio Paula.
—¿Por qué a él?
Hice una manda (no la puedo decir). Sólo que en homenaje a Teófilo Cid.
—Háblame de él
Fundador del surrealismo chileno, grupo Mandrágora. Un «dandy» de la miseria. Un tipo que se autoinmoló.
—¿Por qué te encomendaste a un poeta?
Algo harán por uno los poetas en el paraíso. Se preocuparán de lo que les preocupaba en la Tierra. A lo mejor hacen concursos.
Entre muchas otras cosas me contó que odia a los médicos. “Como soy hipocondríaco, no me gustan. Soy enfermo imaginario. No tengo la tentación de dirigirme a ellos porque los conozco. Me gusta ser maniático. Crea orden y sistemas. Me gusta la gente rutinaria, que tenga siempre todo organizado, que se sepa a qué hora se los encuentra. Los estoicos de! deber ...”
—¿Tu mujer es así?
Ella es bien inesperada. Contribuye a destruir uno de los mitos de que los alemanes son previsores. Vive al día muy bien.
—¿Eres neurótico?
Creo que me puse neurótico en Santiago. No me gusta serlo.
Vivida en Carahue, pero le pertenece a mi hermano Iván (la Editorial Nacimento le publicará su tercer libro). Es el prosista de la familia. Importante entre los narradores jóvenes como Couve y Olivárez. “Paulista” como casi todos (leen o salen publicados en Paula). Me dicen chistes porque yo también soy “Paulista”.
— A los miedosos suele gustarnos el humor. ¿Te interesa?
Leo mucho humor. Me gusta cuando muestra lado verdadero de las cosas. El humorista es un hombre que se atreve a algo. Un rebelde valiente. Me gustan los actos de humor.
—¿Cuál es un acto de humor?
Anunciar que uno se va a suicidar y hacerlo ...
—¿Eres un suicida latente?
Soy un suicida latente como toda persona respetable. Los patanes no se suicidan ni son alcohólicos ...
—Supongo que algo a lo que no le temes ...
No le tengo miedo a la muerte. EI temor a la muerte es señal de
buena salud ... Quiero creer en la inmortalidad, pero no me la imagino. Por eso no soy un gran poeta: me falta la capacidad de visión, de revelación.
¡Tal vez tiene demasiadas revelaciones, por eso no puede esconder mejor su profunda humanidad! Difícilmente poesía y vino pueden separarse, después de todo el poeta no tiene más defensa que su sensibilidad frente al mundo.
Santiago, I976.
Extraído da obra JORGE TEILLIER: Entrevistas (1962-1996). Santiago: Quid Ediciones, 2001. p. 29-36. (Publicado originalmente em Paula, Santiago, n. 233, dic. de 1976, p. 118-120.
TEXTOS EN ESPAÑOL
LAS CIEN MEJORES POESÍAS CHILENAS. Selección de ALONE. 6ª. Edición. Santiago — Chile: Editorial del Pacífico S. A., 1973. 234 p. Ex. bibl. Antonio Miranda No. 10 357
RELATOS
I
El vuelo de las aves
es un canto recién aprendido por la tierra.
El día atraviesa el huerto
E entra en la casa
como un perro mojado de rocío.
Mira: se encienden las hogueras de los gallos.
Los catadores preparan sus morrales.
Los caballos los esperan
rompiendo con sus cascos
el cielo que pesa apenas
sobre lagunas de escarcha.
Tu eres un sueño que no recordamos,
pero que nos hace despertar alegres
Eres una ventana abierta
hacia el trigo maduro
Busquemos grosellas junto al cerco
cuyos hombros abruman los cerezos silvestres.
II
Un viento de otra estación se lleva la mañana
y el recuerdo de que hay mañana
Huyes hacia tu casa
cuando el viento dobla los pinos
de las orillas del río.
Ya no quedan grosellas.
?Por qué no vuelven los cazadores
que vimos partir esta mañana?
Tu quieres que nunca haya sucedido nada
y en la bohardilla abres un baúl
para vestirse como novia de otro siglo.
III
El abandono silba llamando a sus amigos
La noche y el sueño
amarran sus caballos frente a las ventanas.
El dueño de casa baja a la bodega
a buscar sidra del año pasado.
Se detiene el reloj de péndulo.
Clavos oxidados
caen de las tablas.
El dueño de casa demora demasiado
—quizás se ha quedado dormido
entre los toneles y las ratas —
El viento quiere abrir las ventanas.
Una mañana busqué grosellas al fondo del patio.
En la tarde, este mismo viento
luchaba con los pinos a orillas del rio.
Se detienen los relojes.
Se desclavan las tablas.
Oigo pasos de cazadores que quizás han muerto.
De pronto no somos sino un puñado de sombras
que el viento intenta dispersar.
EDAD DE ORO
Un día u otro
todos seremos felices.
Yo estaré libre
de mi sombra y mi nombre,
que se irán como perros sin dueño,
el que tuvo temor
escuchará junto a los suyos
los pasos de su madre,
el rostro de la amada será siempre joven
al reflejo de la luz antigua en la ventana,
y el padre hallará en la despensa la linterna
para buscar en el patio
la navaja extraviada.
No sabemos
si la caja de música
suena durante horas o un minuto;
ni hallarás, sin sorpresa, el atlas
sobre el cual soñaste con extraños países,
tendrás em tus manos
un pez venido del río de tu pueblo,
y Ella alzará sus párpados
y será de nuevo pura y grave
como las piedras lavadas por la lluvia.
Todos nos reuniremos
bajo la solemne y aburrida mirada
de personas que nunca han existido
y nos saludaremos sonriendo apenas
pues todavía creeremos estar vivos.
TARDE PERDIDA
La tarde es una canción
a veces tarareada
por un viajero solitario.
Cuando la canción se apaga
el viento trae palabras
que los árboles no comprenden.
Hojas miedosas se refugian en los cuartos.
Ellas huyen del árbol lleno de musgo,
ese brujo que ha pactado con la noche
y nos ordena cerrar las ventanas.
Toque de queda en el cuartel. Mis amigos
dejan de hacer tagüitas en el río.
¿A qué viajero que una vez cantaba
aún siguen esperando en el pueblo?
Las sombras nos tienden la mano
para llevarnos al molino
en donde junto a una muchacha
cuentan largas historias a los muros.
Rechazamos las manos de las sombras
pues sólo queremos pactar con la noche.
En un árbol hueco tumbado en el camino
se refugia un viajero
y a ningún viajero que cantaba solitario
debe esperarse ya en este pueblo.
NIEVE NOCTURNA
¿Es que puede existir algo antes de la nieve?
Antes de esa pureza implacable,
implacable como el mensaje de un mundo
que no amamos, peo el cual pertenecemos
y que se adivina en ese sonido
todavía hermano del silencio.
CQué dedos te dejan caer,
pulverizado esqueleto de pétalos?
Ceniza de un cielo antiguo
que hace quedar solo frente al fuego
escuchando los pasos del amigo que se fue,
eco de palabras que no recordamos,
pero que nos duelen, como sí las fuéramos a
decir de nuevo.
¿Y puede existir algo después de la nieve?
Algo después de la última mirada del ciego a la
palidez del sol,
algo después que el niño enfermo olvida mirar
la nueva mañana,
o, mejor aún, después de haber dormido como
convaleciente
con la cabeza sobre la falda
de aquella a quien se ama alguna vez.
¿Quién eres, nieve nocturna,
fugaz, disuelta primavera que sobrevive en el cerezo?
¿O qué importa quién eres?
¿O qué importa quién eres?
¿Para mirar la nieve en la noche hay que cerrar los
ojos,
no recordar nada, no preguntar nada,
desaparecer, deslizarse como ella en el visible silencio?
SENTADOS FRENTE AL FUEGO
Sentados frente al fuego que envejece
miro su rostro sin decir palabra.
Miro el jarro de greda donde aún queda vino,
miro nuestras sombras movidas por las llamas.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos,
a pesar de su rostro frente al fuego,
y de nuestras sombras movidas por las llamas.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos,
a pesar de su rostro frente al fuego,
y de nuestras sombras movidas por las llamas.
Quizás si yo pudiera encontrar una palabra.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos:
aún cae una gotera, brilla el cerezo tras la lluvia.
Pero nuestras sombras movidas por las llamas
viven más que nosotros.
Sí, esta es la misma estación que descubrimos
juntos.
— Yo llenaba estas manos de cerezas, esas
esas manos llenaban mi vaso de vino…
Ella mira el fuego que envejece.
EN LA SECRETA CASA DE LA NOCHE
Cuando ella y yo nos ocultamos
en la secreta casa de la noche
a la hora en que los pescadores furtivos
reparan sus redes tras los matorrales furtivos
aunque todas las estrellas cayeran
yo no tendría ningún deseo que pedirles.
Y no importa que el viento olvide mi nombre
y pase dando gritos burlones
como un campesino ebrio que vuelve de la feria,
ni que las madres cierren todas las puertas
porque ella y yo estamos ocultos
en la serena casa de la noche.
Ella pasea por mi cuarto
como la sombra desnuda
de los manzanos en los muros,
y su cuerpo se enciende como un árbol de pascua
para una fiesta de ángeles perdidos.
El temporal del último tren
para remeciendo las casas de madera,
las madres cierran todas las puertas
y los pescadores furtivos van a repletar sus redes
en la secreta casa de la noche.
CUANDO TODOS SE VAYAN
Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos —
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de curso.
Como una araña que recorre
los mismos hilo de su red
caminaré sin prisa por las calles
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa,
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930,
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.
Toque de queda en el cuartel. Mis amigos
dejan de hacer tagüistas en el río.
?A qué viajero que una vez cantaba
aún siguen esperando en el pueblo?
Las sombras nos tienden la mano
para llevarnos al molino
en donde junto a una muchacha
cuentas largas historias a los muros.
Rechazamos las manos de las sombras
pues sólo queremos pactar con la noche.
En el árbol hueco tumbado en el camino
se refugia un viajero
y a ningún viajero que cantaba solitario
debe esperarse ya en este pueblo.
NIEVE NOCTURNA
¿Es que puede existir algo antes de la nieve?
Antes de esa pureza implacable,
implacable como el mensaje de un mundo
que no amamos, pero al cual pertenecemos
y que se adivina en ese sonido
todavía hermano del silencio.
?Qué dedos ate dejan caer,
pulverizado esqueleto de pétalos?
Ceniza de un cielo antiguo
que haced quedar solo frente al fuego
escuchando los pasos del amigo que se fue,
eco de palabras que no recordamos,
pero que nos duelen, como si las fuéramos a
decir de nuevo.
¿Y puede existir algo después de la nieve?
Algo después de la última mirada del ciego a la
palabra de sol,
algo después que el niño enfermo olvida mirar la
nueva mañana,
o, mejor aún, después de haber dormido como un
convaleciente
con la cabeza sobre la falda
de aquella a quien se ama alguna vez.
?Quién eres, nieve nocturna,
fugaz, disuelta primavera que sobrevive en el cerezo?
?O qué importa quién eres?
?Para mirar la nieve en la noche hay que cerrar los
ojos,
no recordar nada, no preguntar nada,
desaparecer, deslizarse como ella en el visible silencio?
SENTADOS FRENTE AL FUEGO
Sentados frente al fuego envejece
miro tu rostro sin decir palabra.
Miro el jarro de greda donde aún queda vino,
miro nuestras sombras movidas por las llamas.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos,
a pesar de su rostro frente al fuego,
y de nuestras sombras movidas por las llamas.
Quizás si yo pudiera encontrar una palabra.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos:
aún cae una gotera, brilla el cerezo tras la lluvia.
Pero nuestras sombras movidas por las llamas
viven más que nosotros.
Sí, ésta es la misma estación que descubrimos
juntos
—Yo llenaba esas manos de cerezas, esas
manos llenaban mi vaso de vino—,
Ella mira el fuego que envejece.
EN LA SECRETA CASA DE LA NOCHE
Cuando ella y yo nos ocultamos
en la serena casa de la noche
a la hora en que los pescadores furtivos
reparan sus redes tras los matorrales,
aunque todas las estrellas cayeran
yo no tendría ningún deseo que pedirles.
Y no importa que el viento olvide mi nombre
y pase dando gritos burlones
como un campesino ebrio que vuelve de la feria,
ni que las madres cierren todas las puertas
porque ella y yo estamos ocultos
en la secreta casa de la noche.
Ella pasea por mi cuarto
como la sombra desnuda
de los manzanos en los muros,
y su cuerpo se enciende como un árbol de pascua
para una fiesta de ángeles perdidos.
El temporal del último tren
pasa remeciendo las casas de madera,
las madres cierran todas las puertas
y los pescadores furtivos van a repletar sus redes
mientras ella y yo nos ocultamos
en la secreta casa de la noche.
CUANDO TODOS SE VAYAN
Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos -
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de curso.
Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa,
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930,
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.
TRADUÇÕES EM PORTUGUÊS
HISTÓRIAS
I
O voo dos pássaros
é uma canção recém-aprendida pela terra.
O dia atravessa o pomar
e entra na casa
como um cão molhado de orvalho.
Veja: as fogueiras dos galos estão acesas.
Os provadores preparam seus sacos.
Os cavalos os aguardam, rompendo com seus cascos
o céu que mal pesa
sobre lagoas de geada.
Você é um sonho que não lembramos,
mas que nos faz acordar alegres.
Você é uma janela aberta
para o trigo maduro.
Vamos procurar groselhas junto à cerca
cujos ombros estão curvados pelo peso das cerejeiras bravas.
II
Um vento de outra estação leva embora a manhã e a lembrança de que existe um amanhã.
Você foge para casa
quando o vento dobra os pinheiros
nas margens do rio.
Não há mais groselhas.
Por que os caçadores que vimos partir esta manhã não retornam?
Você deseja que nada tivesse acontecido
e no sótão abre um baú
para se vestir como uma noiva de outro século.
III
O abandono assobia, chamando seus amigos.
A noite e o sonho
amarram seus cavalos diante das janelas.
O dono da casa desce ao porão
para buscar a cidra do ano passado.
Toque de recolher no quartel. Meus amigos
param de jogar taga no rio.
Que viajante que outrora cantava
ainda esperam na aldeia?
As sombras estendem suas mãos para nós
para nos guiar até o moinho
onde, ao lado de uma garota,
você conta longas histórias para as paredes.
Rejeitamos as mãos das sombras
pois desejamos apenas fazer um pacto com a noite.
Na árvore oca à beira da estrada
um viajante se refugia
e nenhum viajante que cantava sozinho
deve ser esperado nesta aldeia novamente.