Home
Sobre Antonio Miranda
Currículo Lattes
Grupo Renovación
Cuatro Tablas
Terra Brasilis
Em Destaque
Textos en Español
Xulio Formoso
Livro de Visitas
Colaboradores
Links Temáticos
Indique esta página
Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MARIA EUGENIA VAZ FERREIRA

(1875-1924)

 

María Eugenia Vaz Ferreira (Montevideo, 13 de julio de 1875 - ídem, 20 de mayo de 1924) fue una profesora y poetisa uruguaya. Fue la primera mujer uruguaya en consagrarse como poeta y es considerada una de las principales poetas del país, junto con Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou.

Fue integrante de la generación del 900 y participó del apogeo del modernismo. Fue contemporánea de Delmira Agustini y de Julio Herrera y Reissig. Comenzó a recitar sus poemas a los dieciocho años y a publicarlos en 1894. María Eugenia deseaba desde joven publicar un libro con sus poemas. Sin embargo, su carácter huraño y alejado de la publicidad, le impidió hacerlo. Como contrapartida daba copias de sus poemas a sus amigos o a quienes los solicitaran para publicarlos en periódicos o revistas. Algunas de sus poesías fueron publicadas en periódicos y revistas montevideanas como Rojo y Blanco, dirigida por Samuel Blixen, La Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales, que dirigían José Enrique Rodó, Víctor Pérez Petit y los hermanos Carlos y Daniel Martínez Vigil y La Revista, editada y dirigida por Julio Herrera y Reissig. Finalmente, hizo una selección de 41 poemas, que pensó primero publicar con el nombre Fuego y Mármol o Las Islas de Oro, pero luego se definió por La isla de los cánticos. Sin embargo, no pudo culminar la edición antes de morir y fue completada por su hermano Carlos Vaz Ferreira. Los dos volúmenes recopilatorios, La isla de los cánticos y La otra isla de los cánticos (con los manuscritos inéditos, editada por Emilio Oribe), fueron publicados en 1924 (o 1925) y 1959. Escribió tres obras teatrales, estrenadas en el Teatro Solís. «La piedra filosofal» en 1908, «Los peregrinos» en 1909 y «Resurrexit» en 1913.  Fuente: wikipedia

 

 

         TEXTOS EN ESPAÑOL   -    TEXTOS EM PORTUGUÊS

 

DESDE LA CELDA

 

 

i Ay de aquel que fuera un dia
novio de la soledad!
¿Después de este amor supremo,
a quién amará?

 

Quién sin dar nada se entrega
y estrecha sin abrazar?
¿ Quién de un vacío tesoro
hace que se pida "más"?

 

¿ Qué araña invisible y muda,
carcelera singular,
teje sus rejas abiertas
y el cautivo no se va?...

 

Los aldabones golpean
con rumor de eternidad,
y el corazón, solitário,
le responde "más allá"...

 

Sí, más allá de si mismo,
más allá dei propio mal,
amorosamente solo
con su mal de soledad.

 

Afuera ríen los soles
sus vitrinas de cristal,
racimos de perlas vivas
al pasajero le dan.

 

Por los caminos del mundo
cruza la marcha triunfal
Evohé... siga la fiesta...

 

i Ay de aquel que fuera un día
novio de la soledad!...

 

EL ATAÚD FLOTANTE

 

Mí esperanza, yo sé que tú estás muerta.

No tienes de los vivos

más que la instable fluctuación perpetua;

no sé si un tiempo vigorosa fuiste,

ahora, estás muerta.

Te han roído quién sabe

qué larvas metafísicas que hicieron

entre tu dulce carne su cosecha.

En vano

el mágico abanico de tus alas

con irisadas ráfagas me orea

soltando al aire turbadoras chispas.

Yo sé que tú eres de esas

que vuelven redivivas en la noche

a decir otra vez su última verba...

Ya te he visto venir

blanca y piadosa como un santo espíritu

sobre el vaivén de las marinas ondas;

te he visto en el fulgor de las estrellas,

y hasta  los bordes de mi quieta planta

danzan tus llamas en festivas rondas.

Pero si al interior vuelvo los ojos

Veo la sombra de tu mancha negra,

miro tu nebulosa en el vacío

dar poco a poco su visión suspensa;

sin el miraje de los fueros fatuos

veo la sombra de tu mancha negra.

No llores porque sé los ojos míos

saben vivir en lontananzas huecas;

míralos secos y tranquilos; márchate

y el flotante ataúd reposar deja

hasta que junto a ti también tendida

nos abracemos como hermanas buenas

y otra vez enlazadas nos durmamos

en el sepulcro vivo de la tierra.

 

 

VASO FURTIVO

 

Por todo lo breve y frágil,

superficial, fugitivo,

por lo que no tiene bases,

argumentos ni principios;

por todo lo que es liviano,

veloz, mudable y finito;

por las volutas del humo,

por las rosas de los tirsos,

por la espuma de las olas

y las brumas del olvido...

por lo que les carga poco

a los pobres peregrinos

de esta trashumante tierra

grave y lunática, brindo

con palabras transitorias

y con vaporosos vinos

de burbujas centelleantes

en cristales quebradizos...

 

 

ÚNICO POEMA

 

Mar sin nombre y sin orillas,
Soñé con un mar inmenso,
Que era infinito y arcano
Como el espacio y los tiempos.

 

Daba máquina a sua olas,
Vieja madre de la vida,
La muerte, y ellas cesaban
A la vez que renacían.

 

Cuánto nacer y morir
Dentro de la muerte inmortal!
Jugando a cunas y tumbas
Estaba la Soledad.

 

De pronto un pájaro errante
Cruzó la extensión marina;
“Chojé... Chojé...” repitiendo
Su quejosa mancha iba.

 

Sepultóse en lantonanza
Gritando: “Chojé... Chojé...”
Desperté y sobre las olas
Me eché a volar otra vez.

 

 

 

 

VAZ FERREIRA, María Eugenia.  La isla de los cánticos.  Montevideo: “Casa A. Barreiro y Ramos” S. A., - Impresores, k1925. 96 p.   15x20 cm.  Ex. bibl. Antonio Miranda

 

        El mensajero derrotado

                A buscar mi infiel tesoro
         va por el camino incierto
         fogoso corcel que azul
         la libertad del deseo;

                   Y el corcel de mis amores
         sin alzarte caballero,
         tendido queda a tus plantas
         en blanca espuma desecho...

 

         Beatitud

                   Con el vaivén de sus ondas
         muchos cantos me han mecido:
         pesados fueron los besos,
         las risas y los suspiros.

                  Tus brazos han de ser suaves
         como el ritmo de las cunas;
         quisiera dormirme en ellos
         y no despertarme nunca.

 

         Miraje

                La verdade vive en la lumbre
         y en la sombra las mentiras;
         por eso sólo en la noche
         tus dulces ojos me miran.

                  El padre Sol se levanta
         desgarrando las tinieblas,
         y tus ojitos... se esconden
         con las pálidas estrelas.

 

         La rima vacua

                Grito de sapo
         llega hasta mí de nocturnas charcas...
         la tiera está borrosa y las estrelas
         me han vuelto las espaldas.

                  Grito de sapo, mueca
         de la armonia, sin tono, sin eco,
         llega hasta mí de las nocturnas charcas...

                   La vaciedad de mi profundo hastio
         riam con él el dúo de la nada.

 

 

 

TEXTOS EM PORTUGUÊS
Tradução de Antonio Miranda

 

 

DESDE A CADEIA

 

Ai daquele que foi um dia
noivo da solidão!
Depois deste amor supremo,
a quem amará?

 

Quem sem dar nada se entrega
e aperta sem abraçar?
Quem de um vazio tesouro
faz que se peça “mais”?

 

Que aranha invisível e muda,
carcereira singular,
tece suas grades abertas
e o cativo não vai embora?...

 

As aldravas golpeiam
com rumor de eternidade,
e o coração, solitário,
responde “mais além”...

 

Sim, além de si mesmo,
além do próprio mal,
amorosamente só
com seu mal de solidão.

 

Lá fora ri o sol
suas vitrines de cristal,
cachos de pérolas vivas
ao passageiro lhe dão.

 

Pelos caminhos do mundo
cruza a marcha triunfal
Evoé... siga festa...

 

Ai que aquele que foi um dia
noivo da solidão !...

 


 

         O ATAÚDE FLUTUANTE

 

         Minha esperança, eu sei que estás morta.
         Não tens dos vivos
         mais do que a instável flutuação perpétua;
         mão sei se por um tempo foste vigorosa,
         agora, estás morta.
         Foste roída talvez
         por larvas metafísicas que colheram
         dentro de tua doce carne.
         Em vão
         o mágico leque de tuas asas
         com iriadas rajadas me areja
         soltando no ar apavorantes faíscas.
         Eu sei que tu és dessas
         que retornam redivivas pela noite
         a dizer outra vez sua última palavra...
         Eu te vi voltando
         branca e piedosa como um santo espírito
         pelo vai-e-vem das ondas marinhas;
         eu te vi no fulgor das estrelas,
         e até a beirada de minha quieta planta
         dançam tuas chamas em festivas rondas.
         Mas se para o interior lanço o olhar
         vejo a sombra de tua mancha negra.
         Não chores porque sei; os meus olhos
         sabem viver em distâncias vazias;
         veja-os secos e tranquilos; siga adiante
         e o ataúde flutuante deixa
         até que junto a ti também deitada
         nos abracemos como boas irmãs
         e outra vez enlaçadas durmamos
         no sepulcro vivo da terra.

 

 

         VASO FURTIVO

 

         Por todo o breve e frágil,
         superficial, fugitivo,
         pelo que não tem sustentação,
         argumentos nem princípios;
         por tudo o que é leve,
         veloz, mutável e finito;
         pelas volutas do vapor,
         pelas rosas dos tirsos;
         pela espuma das ondas
         e as brumas do olvido...
         pelo que pesa pouco
         aos pobres peregrinos
         desta transumante terra
         grave e lunática, brindo
         com palavras transitórias
         e com vaporosos vinhos
         de borbulhas cintilantes
         em cristais quebradiços...

 

 

         ÚNICO POEMA

        

         Mar sem nome e sem margens,
         Sonhei com um mar imenso,
         Que era infinito e arcano
         Como o espaço e os tempos.

        

         Maquinava suas ondas,
         Velha mãe da vida,
         A morte, e elas cessavam
         Enquanto renasciam.

        

         Quanto nascer e morrer
         Dentro da morte imortal!
         Brincando com berços e túmulos
         Estava a Solidão...

 

         De repente um pássaro errante
         Cruzou a imensidão marítima;
         “Chojé... Chojé”... repetindo
         Sua queixosa marcha ia.

 

         Sepultou-se na distância
         Gotejando “Chojé... Chojé”...
         Despertei e sobre as ondas
         Lancei-me a voar outra vez.

 

 

 

O mensageiro derrotado

                 A buscar meu fiel tesouro
         vai pelo caminho incerto
         corcel fogoso que provoca
         a liberdade do desejo...

 

E o corcel de meus amores
sem elevar-te a cavaleiro,
estendido fica em tuas plantas
em branca espuma desfeito...

 

         Beatitude   

     

                Com o vai e vem de suas ondas
         muitos cantos me embalaram;
         fortes foram os beijos,
         os risos e os suspiros.

 

                   Teus braços deverão ser suaves
         como o ritmo dos berços;
         quisera dormir neles
         e não despertar jamais.

 

 

        Miragem

 

                               A verdade vive na claridade
         e na sombra as mentiras;
         por isso somente na noite
         teus doces olhos me miram.

 

                   O pai Sol se levanta
         rasgando as trevas,
         e teus olhinhos... se escondem
         nas pálidas estrelas.

 

 

         A rima vazia

 

         Grito de sapo

chega até a mim dos charcos noturnos...

a terra está embaçada e as estrelas

me deram as costas.

 

         Grito de sapo, careta

da harmonia, sem tom, sem eco,

chega até a mim dos charcos noturnos...

 

A vacuidade de meu profundo fastio

rima com o dueto do nada.

 

.

 

 

Página publicada em setembro de 2017; página ampliada em abril de 2018
        


 

 

 

 
 
 
Home Poetas de A a Z Indique este site Sobre A. Miranda Contato
counter create hit
Envie mensagem a webmaster@antoniomiranda.com.br sobre este site da Web.
Copyright © 2004 Antonio Miranda
 
Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Home Contato Página de música Click aqui para pesquisar